FORMACIÓN Y DESARROLLO PROFESIONAL DOCENTE

Los procesos de evaluación

Los retos que se plantean actualmente para el país requieren de una selección cuidadosa del personal docente para asegurar que sean los mejores quienes lleguen al salón de clases.

De manera más general, todos los docentes deben presentar periódicamente una evaluación de su desempeño con el fin de fortalecer y actualizar su desarrollo profesional. En ningún momento se puede considerar que esta evaluación tenga un fin punitivo. Por el contrario, siempre deberá aportar información que a los maestros les resulte valiosa para mejorar su trabajo. La evaluación debe tomar en cuenta el contexto en el que el docente aplica las capacidades básicas que todo maestro debe tener. Por la complejidad de la materia, el diseño de la evaluación y los mecanismos para su aplicación deben ser objeto de una revisión permanente para que respondan, cada vez mejor, al propósito de impulsar el desarrollo profesional de los maestros en los variados contextos en que llevan a cabo su trabajo.


El desarrollo profesional docente 

Los maestros tienen derecho a opciones de formación y actualización pertinentes que tomen en consideración sus funciones, su antigüedad, sus requerimientos específicos para un mejor desempeño y aspiraciones profesionales, así como los retos que enfrentan en sus propias escuelas.

De manera más general, la actualización y formación continua para los maestros en servicio ha de contemplar el aprendizaje del docente sobre su propia práctica y de las experiencias de sus pares, así como la actualización de conocimientos y competencias docentes para su mejora permanente. 
Como un reconocimiento a los docentes con alto nivel de desempeño, se les debe invitar a colaborar en actividades de tutoría y orientación con sus pares. 


La formación inicial

El modelo educativo a implementar requiere de la participación y compromiso de las escuelas formadoras de maestros. La autoridad educativa deberá asegurar que desempeñen el papel que a ellas corresponde. Es indispensable que las escuelas normales impulsen los cambios necesarios para actualizarse y seguir siendo el pilar de la formación inicial de los maestros de Educación Básica. 

En este proceso será fundamental asegurar que las virtudes de las normales se valoren y fortalezcan: su conocimiento pedagógico especializado, su vocación docente, así como sus mejores prácticas. Estas colaboraciones deberán ajustarse según el nivel escolar y las especialidades de la formación docente. La educación preescolar, la primaria, la secundaria y el bachillerato expresan necesidades distintas.

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