EL PLANTEAMIENTO CURRICULAR

La vigencia del humanismo y sus valores


La filosofía que orienta al sistema educativo nacional se encuentra expresada en el Artículo 3º de la Carta Magna. 
La Constitución establece que la educación es un derecho de los mexicanos que debe tender al desarrollo armónico de los seres humanos. 
Desde esta perspectiva humanista, la educación tiene la finalidad de realizar las facultades y el potencial de las personas para que éstas, a su vez, se encuentren en condiciones de participar activa y responsablemente en las grandes tareas que nos conciernen como sociedad. 

    Por ello, es indispensable identificar los conocimientos, habilidades y competencias que los niños y adolescentes precisan para alcanzar su plena realización. La vida en sociedad requiere aprender a convivir y supone principios compartidos por todos. 

        Por lo tanto, la fraternidad y la igualdad, la promoción y el respeto a los derechos humanos, la democracia y la justicia, no son sólo conceptos que deben ser memorizados, sino principios y valores que deben traducirse en actitudes y prácticas que sustenten, inspiran y legitiman el quehacer educativo. 

Los desafíos de la sociedad del conocimiento

El mundo de hoy experimenta veloces y continuas transformaciones cuyo centro se ubica en la generación de conocimiento. Si bien en la sociedad actual la transmisión de la información y el conocimiento ocurren desde distintos ámbitos, las escuelas deben garantizar el ordenamiento crítico del conocimiento para asegurar que todas las personas accedan y desarrollen las capacidades para disfrutar de todos sus beneficios.


Es necesario generar las condiciones para que las personas adquieran las habilidades del pensamiento cruciales para el manejo y procesamiento de la información, del uso responsable de las TIC, y de actitudes compatibles con la responsabilidad personal y social. 



Las oportunidades desde las ciencias de la educación


La política educativa no debe ser ajena a los avances de la investigación respecto a cómo ocurre el aprendizaje. No obstante, existe una gran brecha entre la investigación y la práctica. Las teorías del aprendizaje no se traducen en recetas unívocas para el salón de clases, pero sí permiten plantear pautas que orienten a los docentes en la planeación e implementación del currículo. Además, la ciencia cognitiva moderna indica que, más que la cantidad de conocimiento adquirido, lo verdaderamente importante es la calidad del conocimiento y el entendimiento. 

Estas facetas interactúan entre sí para contribuir a la formación de las competencias de una persona. Cuando el conocimiento se estructura de forma fragmentada e inconexa, el estudiante puede saber mucho sobre un área, pero será incapaz de aplicar ese conocimiento para resolver problemas relevantes de la vida real. 


Contenidos educativos


La selección de los contenidos básicos que integran el currículo nacional debe ser resultado de una visión multidisciplinaria en la que participen docentes, investigadores y especialistas en didáctica. Esta definición debe tener como base el diálogo sobre lo deseable y lo posible, aquello fundamental que debe ser común y el aliento a la mejora de la calidad. 

Esta selección debe tomar en cuenta las propuestas derivadas de la investigación educativa más pertinente, actualizada y basada en el conocimiento de la escuela, de cómo aprenden los niños y los adolescentes, y los materiales que resultan útiles para estudiar.



Esto incluye las herramientas necesarias para la vida familiar y ciudadana, el aprendizaje socioemocional, el aprendizaje permanente y el ejercicio de la autonomía personal. 


Ambientes de aprendizaje

Los procesos cognitivos necesarios para que ocurra el aprendizaje no están desvinculados de los ambientes que los propician. El buen manejo del ambiente en la escuela favorece que tanto los maestros como los alumnos canalicen sus esfuerzos hacia el logro del aprendizaje de cada integrante y el desarrollo autónomo de los niños, niñas y jóvenes. 
Adicionalmente, en un ambiente positivo de aprendizaje, los maestros se comunican de manera efectiva con cada alumno para atenderlos de manera personalizada. 

Para que los ambientes de aprendizaje se centren en los estudiantes deberán hacerse adecuaciones paulatinas en el medio físico, los recursos y materiales con los que se trabaja en los proyectos educativos que se desarrollan en la escuela y, particularmente, en la forma de interacción de sus protagonistas. 
Esto requiere que las escuelas propicien un aprendizaje más activo, autorregulado, dirigido a metas, situado y colaborativo, que facilite los procesos personales de construcción de significado y de conocimiento. 


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